¿Para qué escribimos y para qué leemos?

Desde las heroínas de Jane Austen hasta las series coreanas de hoy en día, la escritura es una conversación entre seres humanos que traspasa el tiempo y el espacio.

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¿Para qué escribimos y para qué leemos?

Según F. Scott Fitzgerald, autor de El gran Gatsby, escribimos porque tenemos algo que decir y leemos para ver reflejada nuestra propia experiencia en las palabras de otros.

Es decir, la escritura es una conversación entre seres humanos que traspasa el tiempo y el espacio. Desde las heroínas de Jane Austen hasta las series coreanas de hoy en día, podemos apreciar el mismo anhelo amoroso, la misma soledad dentro de la lucha de clases y un sinnúmero de sentimientos que, pese a su universalidad, parecen relatar escenas de nuestras propias vidas.

La escritura como conversación

"Eso es parte de la belleza de toda la literatura. Descubres que tus anhelos son anhelos universales, que no estás solo ni aislado de nadie. Que perteneces a algo." — F. Scott Fitzgerald

Pero, ¿por qué estas historias nos hacen sentir acompañados?

Simplemente porque nos dan la sensación de que alguien nos ve. Que otro ser humano entiende lo que nos atraviesa, aunque los detalles no sean exactamente iguales.

A la vez, escribimos porque queremos jugar un rol activo en ese diálogo milenario de contar historias. Queremos ser parte de aquellas voces que hacen eco en las vidas de otras personas, recordándoles que, a pesar de la soledad o el aislamiento que puedan sentir, todos somos parte de un colectivo.

Visto de esta manera, el valor de la escritura es el de reflejar el mundo interior del escritor, transformándose en arte cuando esas palabras logran conectar con algo dentro del lector. Sin ese diálogo, solo hablamos de entretenimiento.

Por eso es tan importante seguir escribiendo y creando, aun frente a la automatización y la artificialidad. Escribir y leer no se tratan de producir y consumir en masa, sino de regalarnos espacios de conexión y expresión.

Para eso nace Cajón de garabatos, un lugar seguro donde volver a conectar con la imaginación y la creatividad. Sigamos alimentando ese diálogo que empezó alrededor de una fogata hace miles de años y que se ha ido plasmando desde las paredes rugosas de las cuevas hasta las pantallas de un Kindle.

Si quieres explorar cómo empezar a escribir tu propia historia, lee también El estuche: la estructura narrativa.