El estuche: la estructura narrativa
¿Conoces a ese amigo que nunca llega al punto? No es que sea mal contador de historias, es que tiene un problema de estructura.
¿Conoces a ese amigo que nunca llega al punto? No es que sea mal contador de historias, es que tiene un problema de estructura.
Aunque es quizá la parte más analítica o 'matemática' de la escritura, la estructura es lo que le da coherencia y un hilo lógico a una historia. No es solo un contenedor, sino también una decisión clave sobre cómo y cuándo se presenta la información.
Existen muchas formas de organizar una historia, y la elección de una u otra puede incluso afectar la calidad artística de un relato o una novela.
En esta entrega, repasaremos algunas de las estructuras narrativas más comunes y cómo los autores las han utilizado a lo largo del tiempo.
Los cinco tipos de estructura más comunes en la ficción son: lineal, no lineal, circular, paralela, episódica y enmarcada.'
Estructura lineal
La estructura lineal es aquella en la que los eventos se narran en orden cronológico, del principio al final.
En una estructura lineal, los acontecimientos suceden de la A a la Z. Es decir, como la acción ocurre de forma secuencial y en el 'presente' de la historia, descubrimos lo que ocurre al mismo tiempo que el protagonista.
Esto no significa que el personaje no pueda pensar en el pasado, compartir recuerdos a través de flashbacks o incluso imaginar futuros posibles. Lo importante es que la acción principal se mantenga en el presente y avance de forma cronológica.
La estructura lineal es la estructura más común y un excelente punto de partida para quienes empiezan a escribir. Para subvertir clichés y expectativas, primero es necesario dominar las bases. Siempre puedes usar esta estructura para contarte la historia a ti mismo y, después, preguntarte si se beneficiaría de una reorganización.
Ejemplos: Orgullo y prejuicio de Jane Austen, Nada de Carmen Laforet, El guardián entre el centeno de J.D. Salinger.
Estructura no lineal
La estructura no lineal presenta los eventos de forma fragmentada, sin seguir un orden cronológico estricto.
Es la antítesis de la estructura lineal. La estructura no lineal se construye a partir de flashbacks, saltos temporales hacia el futuro, elipsis y digresiones.
Aunque puede resultar más compleja para principiantes, también es una forma divertida de conocer una historia y ejercitar el músculo de la estructura. Nos permite empezar por cualquier punto y darle a la historia la forma que queramos.
Eso sí, tarde o temprano tendremos que volver sobre lo escrito para comprobar si los fragmentos tienen sentido narrativo o si necesitan ser reordenados o reenfocados. Pero, al menos, contaremos con mucho más material sobre el que trabajar.
Ejemplos: Casa de hojas de Mark Z. Danielewski, La mujer del viajero en el tiempo de Audrey Niffenegger.
Estructura circular
La estructura circular es aquella en la que la historia comienza y termina en el mismo punto o escena, creando un efecto de cierre o bucle narrativo.
No hablamos de un simple flash-forward que vuelve al inicio, sino de un viaje que regresa al lugar o acontecimiento que lo puso todo en marcha.
Es un buen recurso para relatos experimentales o para historias en las que queremos enfatizar la evolución del personaje. La ejecución, sin embargo, varía.
En una estructura más experimental, la acción puede alimentarse de sí misma y formar un bucle. Para destacar la evolución del personaje, en cambio, lo hacemos regresar al punto de partida: el lugar o la escena es la misma, pero el personaje ya no lo es.
La diferencia clave está en que, en el primer caso, la historia se repetiría sin cambios, mientras que en el segundo no.
Ejemplos: 'Continuidad de los parques' de Julio Cortázar, Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
Estructura paralela
La estructura paralela desarrolla varias líneas narrativas de forma simultánea, que se alternan y pueden o no confluir.
Cada línea puede tener su propio punto de vista y su propio conjunto de personajes. Normalmente, estas historias se cruzan o se conectan a través de afinidades o contrastes temáticos, aunque los personajes nunca lleguen a encontrarse.
Este tipo de estructura es muy popular en la novela romántica, fantástica y policíaca, ya que permite construir tensión con facilidad. Esto puede lograrse retrasando el encuentro inevitable entre personajes o utilizando los distintos puntos de vista para revelar al lector información que otros personajes desconocen.
Si estás empezando, las estructuras paralelas pueden ser un buen ejercicio para aprender a construir personajes, siempre que lo plantees como un experimento. Si más adelante descubres que uno de los puntos de vista es más interesante que el otro, o que no era necesario dividir la historia, siempre puedes volver atrás.
Ejemplos: Manhattan Transfer de John Dos Passos, White Teeth de Zadie Smith.
Estructura episódica
La estructura episódica presenta una serie de eventos conectados de forma laxa, donde el personaje o el mundo narrativo importan más que la trama central.
En vez de seguir un solo conflicto de principio a fin, la narración se desarrolla a través de momentos, encuentros y experiencias que van revelando poco a poco al personaje o el mundo que habita.
Como el interés principal del lector está en explorar ese mundo o conocer al protagonista, una estructura episódica permite presentar una serie de acontecimientos conectados de forma laxa.
Esto no significa que no pueda haber un inicio, un nudo y un desenlace, sino que no estamos obligados a seguir los hitos narrativos de manera estricta.
Ejemplos: Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, Winesburg, Ohio de Sherwood Anderson.
Estructura enmarcada
La estructura enmarcada sitúa la acción principal en el pasado, narrada desde una escena inicial en el presente que actúa como marco.
También conocida como trama con flashback, las tramas enmarcadas nos ayudan a generar tensión porque el lector espera ese reencuentro con el planteamiento original, pero visto desde una perspectiva distinta.
Esa escena inicial suele situarse justo antes o después del clímax y debe lograr un balance entre generar preguntas y aportar contexto que logren enganchar al lector.
En su forma más compleja, la estructura enmarcada se puede convertir en una especia de "caja china", donde una historia engloba muchas dentro de sí, como en el caso de Las mil y una noches.
Ejemplos: Los siete maridos de Evelyn Hugo de Taylor Jenkins Reid, La Odisea de Homero.
Aunque existen muchas más estructuras y variaciones, este es un buen punto de partida para empezar a pensar las historias desde otro lugar. A veces, lo único que necesita tu historia es un contenedor más adecuado.