Escribir la verdad en la ficción: qué dicen Orwell, King y Adichie

¿Qué buscamos cuando exigimos la verdad? En el periodismo, solemos valorar los hechos. En las relaciones, la lealtad. Pero, ¿qué verdad basta en la escritura?

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Escribir la verdad en la ficción: qué dicen Orwell, King y Adichie
Fuente: Public Domain Image Library

¿Qué buscamos cuando exigimos la verdad? En el periodismo, solemos valorar los hechos. En las relaciones, la lealtad. Pero, ¿qué verdad basta en la escritura?

George Orwell decía que el enemigo del lenguaje claro es la insinceridad. En su ensayo "La política y la lengua inglesa", nos cuenta que, "Cuando existe una brecha entre los objetivos reales y los declarados, uno recurre, por así decirlo, instintivamente a palabras largas y expresiones manidas, como un calamar que expulsa tinta."

Es evidente que cuando no sabemos qué decir recurrimos al balbuceo, pero Orwell resalta que esta verborrea también nos atrapa cuando nuestros textos no son sinceros.

Chimamanda Ngozi Adichie lleva esta idea de la sinceridad más lejos, diciendo que "la ficción es la última frontera colectiva de la humanidad en lo que respecta a la narración sincera." Para Adichie, el hecho de que no podamos confiar en los medios de comunicación nos hace necesitar aún más aquella verdad que se encuentra en la ficción.

Esa verdad es algo que no promete ser completamente cierta, pero a su vez busca ser más honesta que la realidad misma. Pero, ¿cómo nos aseguramos de escribir esa verdad?

Empezar por el comienzo

Hace unas semanas hablábamos de la estructura narrativa y cómo una historia puede empezar por el final o no tener cronología alguna. Entonces, ¿estoy diciendo ahora que esas historias no son ciertas? Pues no. Me estoy refiriendo a otro tipo de comienzo: el de un nuevo proyecto.

En el primer día de taller, Anne Lamott le dice a sus nuevos estudiantes que escribir bien consiste en decir la verdad. Así arranca: "Di la verdad tal y como tú la entiendes. Si eres escritor, tienes la obligación moral de hacerlo. Y es un acto revolucionario: la verdad siempre es subversiva."

Todo cabe en la escritura, siempre y cuando logremos hacer que funcione. Muchas veces nos dejamos llevar por la forma, la tendencia o aquel garabato que apuntamos justo al despertar. Todo aporta, pero no necesariamente suma. Para que podamos jugar con las metáforas y la estructura, primero necesitamos una base que es, nada más y nada menos, que la verdad que queremos contar.

La verdad en la mentira

"La ficción es una mentira. Y la buena ficción es la verdad que se esconde tras la mentira." Así dice Stephen King en su libro Sobre la escritura. Cuando leemos una obra de ficción, sabemos que los hechos no son reales, pero eso no quiere decir que no sean sinceros.

Dicho esto, existen muchos tipos de "verdades": temáticas, sensoriales, emocionales, entre otros. Para empezar, no tenemos que saber todas las verdades sobre la historia que queremos contar, pero sí hace falta tener claro una.

Para Gabriel García Márquez, a diferencia que con el periodismo, "en la ficción, un solo hecho verdadero da legitimidad a toda la obra." Por eso, antes de empezar un nuevo proyecto, es bueno preguntarte cuál es ese hecho verdadero que quieres contar.

Con eso no me refiero a buscar historias reales, sino más bien a buscar dentro de ti aquellas emociones, experiencias, o recuerdos de los que te puedas anclar con seguridad. En otras palabras, tienes que dar con el tintero del que podrás elaborar tu relato.

El precio que paga el buen escritor

El arte es cara. No es sólo técnica, sudor y dedicación. El arte exige sacar algo de dentro y ponerlo en exposición para los demás. El 9 de noviembre de 1938, F. Scott Fitzgerald le escribe una carta a Frances Turnbull, la hija de unos amigos, luego de leer uno de sus relatos.

"Tienes que vender tu corazón, tus reacciones más intensas, no esas pequeñas cosas sin importancia que solo te rozan ligeramente, esas pequeñas experiencias que podrías contar durante la cena," le dice. Todo escritor parte de la base de que todo está dicho, por eso es más efectivo buscar donde nadie ha estado ni podrá estar nunca: dentro de nosotros mismos.

Cómo escribir la verdad: la concreción como herramienta

No te puedo decir qué verdad escribir, porque la verdad es distinta para cada uno de nosotros. Nuestras vivencias y formas de pensar afectan nuestra percepción de la realidad, así como hermanos criados en una misma casa terminan desarrollando personalidades distintas.

Flannery O'Connor decía que "la ficción es un arte que exige la más estricta atención a lo real" independientemente de que escribamos fantasía o novela histórica. Para O'Connor, "siempre partimos de lo que es o de lo que tiene una posibilidad eminente de ser verdad", y nos invita a aferrarnos a la concreción para llegar a ella.

De la concreción hablaremos pronto en más detalle, pero en su esencia, la concreción pide llegar a lo específico. No se trata de una imagen de un niño en un columpio, sino del aquel columpio sucio, con el asiento desgarrado por el paso del tiempo y con la cuerda de metal pegajosa.

Para escribir aquello que vale la pena leer, hay que apuñar bien la pluma y llevarla con intención, guiados por lo que realmente nos conmueve y el mundo que nos atrevemos a concretar con ello. Así, con suerte, dejaremos de ser calamares expulsatinta.

Si quieres explorar cómo aplicar la autenticidad a la construcción de personajes, lee Escribir la identidad.